“El nuevo”, es un poema perteneciente al
poemario “Poemas de la oficina”, una recopilación de poemas escritos entre los
años 1953 y 1956 y durante el movimiento literario correspondiente a la
generación del 1945.
Los temas principales de la obra son la
frustración, la desesperación, el fracaso asumido con resignación por parte de
quienes viven inmersos en oficinas rutinarias comunes en la
Latinoamérica de la época y principalmente del Uruguay, que plantea el autor
como una verdadera oficina en su totalidad debido a como la sociedad uruguaya
funcionaba de manera burocrática tal y como se expresa en casi todos los poemas
de este conjunto.
En el poema, se presenta el hablante lírico
como un oficinista aparentemente experimentado que observa la llegada de un
nuevo empleado a su lugar de trabajo, contempla el escenario con una profunda
nostalgia y cierta alegría recordando cuando el mismo estuvo en esa posición,
siendo el nuevo de la oficina, queriendo dar una buena impresión, disfrutando
del trabajo e incluso haciendo lo mejor posible por el apreciado trabajo. Esto
se contrasta con la amargura y el pesimismo del hablante lirico que tras haber
vivido aquella situación, sabe que este apreciado y agraciado trabajo se
convertirá en una rutina opaca y desagradable.
El tema del poema es el pesimismo y la
falta de esperanza por parte del hablante lírico ante la situación que
vive el nuevo de la oficina.
El texto se divide en tres estrofas de
contenido métrico plenamente diverso y libre entre los cuales se distribuye
la predominancia de los versos heptasílabos, a pesar de la considerable
presencia de versos con métrica menor tales como los trisílabos y tetrasílabos.
Además de estos, encontramos un par de versos de arte mayor que rompen con el
esquema predominante del poema. Finalmente, cabe destacar la presencia de
ciertas rimas asonantes a lo largo del poema que enfatizan la idea a comunicar
por el hablante lírico agregándole además la musicalidad correspondiente al
genero lírico.
La poesía la podemos subdividir en 3
apartados principales, el primero abarca la primera estrofa en su totalidad
donde existe una descripción general del “Nuevo” por parte del oficinista
experimentado. El segundo apartado abarca desde el verso número siete hasta el
verso número veintitrés y presenta una descripción contemplativa mas profunda
de las primeras instancias de trabajo del inexperimentado nuevo oficinista.
Finalmente, a partir del verso número veinticuatro encontramos el último
apartado, que muestra la proyección pesimista del destino del nuevo oficinista
por parte del hablante lírico.
En el poema, se presenta el hablante lírico
como un oficinista con gran experiencia, que contempla con cierta alegría y una
ternura irónica la llegada de un joven nuevo a su lugar de trabajo, esta
ternura se expresa por ejemplo en los diminutivos utilizados por el hablante
lírico para expresarse acerca del escenario que contempla, por ejemplo
refiriéndose al nuevo como un muchachito, cualidad que puede interpretarse a su
vez como una gran inexperiencia e ingenuidad por parte del recién llegado
ante su nuevo y preciado trabajo, esta sensación de aparente alegría también se
observa en figuras literarias tales como la anáfora en el primer apartado, la cual
consiste en la repetición de una misma palabra al principio de dos o más versos
continuos, y que en este caso es utilizada para darle un tanto de ritmo a los
versos y darles más de expresividad. Además se nos presenta un hipérbaton
en los versos uno y dos, el cual sencillamente es utilizado para enfatizar el
tema del poema; y finalmente encontramos una metonimia en el verso cinco en
donde la expresión “ el duro traje azul de los domingos” podría representar
simplemente a la gente nueva, en cualquier aspecto en donde podría ser visto
como un nuevo. Así, la ropa nueva generalmente esta dura y tiesa, de la misma
manera en la que un empleado llega a su nuevo trabajo, quizás con un traje
nuevo y firme en sus objetivos.
Ya desde las primeras instancias del segundo
apartado, se comienza a interpretar esta aparente alegría como una ironía
por parte del hablante debido a la descripción que hace sobre el actuar del
nuevo oficinista, el cual se preocupa de la apariencia de sus rodilleras, que
en conjunto con su único traje azul de los domingos representan la humildad y a
su vez, el potencial desgaste que eventualmente marcara su vida, al igual que
estas marcas en su traje. Además se identifica la presencia de un
hipérbaton en los 2 primeros versos de este apartado, que de la misma manera
que en el primer apartado, es utilizado para embellecer el poema. Esta
interpretación que se confirma en los versos finales de este segundo
apartado con la existencia de dos personificaciones que ironizan el cansancio
al final del día experimentado por el nuevo oficinista.
El veterano oficinista ya tiene mas de 25
años en esta oficina tal como se menciona en los primeros versos del tercer
apartado y se ha convencido de que esta alegría y optimismo del comienzo solo
se transforma con el paso de los años en una desagradable rutina que degrada
física y mentalmente a cualquiera y que termina por deshumanizar y frustrar a
quienes están inmersos en dicha monotonía. Esto se ve claramente evidenciado en
el contraste que se hace entre los versos 5 y 6 del primer apartado con los
versos 33 y 34 en donde en las primeras instancias de trabajo el nuevo se
preocupa mucho de la apariencia de sus pantalones, y tras 20 años de trabajo,
ya ni se preocupa de aquello terminando por tener unos pantalones mugrientos y
cilíndricos; y además la antítesis en los versos 37 y 38 señalan el típico odio
que se irá produciendo por parte del oficinista hacia el jefe. Esta ironía a
ratos se observa desesperada y ansiosa agregándole al poema un tono sumamente pesimista
y frustrado, expresado principalmente en repeticiones y una anadiplosis
distribuidas en la segunda y tercera estrofa respectivamente. Además de lo
mencionado anteriormente, se observa una última figura literaria que enfatiza
el mal pronóstico que entrega el emisor, esta consiste en una dilogía que puede
interpretarse como hipérbole al presentar una exageración acerca de las
consecuencias de tanto trabajo y de escribir encorvado realizando gran
esfuerzo; o como metáfora, no refiriéndose sencillamente al dolor de espalda
sino a un malestar general que congrega la salud física y mental.
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