martes, 19 de noviembre de 2013

El Perfume

El Perfume fue escrito en el año 1985 durante el periodo del postmodernismo por Patrick Suskind, quien nació en Ambach, Alemania el 26 de marzo de 1949. Suskind estudió historia en Munich y luego se dedicó completamente a la literatura desde el año 1974. Su obra "El Perfume" fue su obra de mayor éxito, ambientada en Francia unos cuarenta años antes de la Revolución Francesa.  Durante esta época, llamada post-moderna, los escritores sienten la necesidad de mostrar mundos más oscuros y deshumanizados, pero a la vez un lugar donde no cabe lo maravilloso y lo fantástico, es decir, un mundo realista donde aparecen elementos que si bien pueden ser infrecuentes, pueden suceder.
En la obra se presentan los temas del desinterés material y todo lo que significa una vida egocéntrica. Es complicado referirse a estos dos temas unidos,  porque en cierta medida ambos se contradicen. Una vida egocéntrica podría vincularse con el dinero y lo material pero en el caso de Jean-Baptiste Grenouille, el personaje principal, no sucede así. De tal manera, en la novela se presenta el tema del desprecio de lo material en pos de algo distinto.

Comenzando con el primer argumento, el capítulo ocho es la primera instancia en donde el narrador da a conocer las intenciones que tiene Grenouille para su vida y qué quiere hacer con ella: Revolucionar el mundo de los olores y poseer la fragancia de la muchacha pelirroja de la Rue des Marais fueron las primeras ideas que tenía Grenouille acerca de lo que sería su vida. Desde  un principio, Grenouille se fascinaba con los olores y los relacionaba con cada cosa, y desde un cierto momento quiso trabajar en una perfumería para así aprender las mejores técnicas de extracción de fragancias. A pesar de su don, el cual lo pudo haber llevado a ganar muchísimo dinero y convertirlo en un hombre muy rico; su intención no era esa: Su ambición no era amasar dinero con su arte, ni siquiera pretendía vivir de él, si podía vivir de otra cosa. Quería exteriorizar lo que llevaba dentro, solo esto, expresar su interior que consideraba más maravilloso que todo cuanto el mundo podía ofrecer. (Süskind, 2006:109) Grenouille tuvo que prometerle a Baldini las tres condiciones que este último le impuso para recibir el certificado de oficial de artesano, las cuales no eran necesarias prometer porque la intención de Grenouille no era competir con Baldini.

A Grenouille no le interesaba su comodidad. Para él, lo único importante era todo lo que tenía que ver con los olores y absolutamente nada más. En la novela encontramos varias ocasiones en donde Grenouille expresa el desinterés que experimenta a estar cómodo por ejemplo en el principio de la novela cuando el personaje principal se encontraba trabajando con Grimal. Grenouille no quería hacer pensar a Grimal que él era una amenaza por lo que se sometió sin rebelarse a los mandatos de Grimal como por ejemplo, tener que dormir sobre el suelo de la habitación donde se hacían las pieles. Además, cumpliendo su deseo de alejarse de los seres humanos, fue capaz de soportar siete años una dura vida en el Plomb du Cantal, un lugar tan inhóspito que muy pocos animales de sangre caliente vivían allí, y en donde Grenouille tuvo que dormir sobre la tierra soportando todo el frío de la noche. Al salir del monte, Grenouille llegó a Montpellier, en donde el Marqués Taillade-Espinasse le ofreció una vida de lujos viajando por todo el Reino Francés pero aún así Grenouille sin decir nada se fue porque deseaba llegar a Grasse, lugar donde cumpliría  la última etapa de su deseo de revolucionar el mundo de los olores. Cuando Grenouille llegó a Grasse, lo primero que hizo fue buscar una perfumería en donde pudiera trabajar y aprender las técnicas que Baldini le había dicho en algún momento. Madam Arnulfi no estaba dispuesta a pagar dinero a un nuevo empleado pero Grenouille se declaró satisfecho con dos francos semanales y con vivir en  una precaria cabaña: Con esto quedó todo arreglado. Grenouille recibió un apretón de manos, una cena fría, una manta y la llave de la cabaña, un cobertizo sin ventanas que tenía un agradable olor a heno y estiércol de oveja y donde se instaló lo mejor que pudo. (Süskind, 2006:175)

En el momento en que Jean-Baptiste se apeó de la carroza algo muy parecido a un milagro ocurrió, las casi diez mil personas que se encontraban en el lugar y en las laderas circundantes, sin dudar de su identidad, comenzaron a pensar que era imposible que aquel fuese capaz de cometer de lo que se le acusaba y sin una aparente razón reclamaron su inocencia. La razón de esta extraño comportamiento fue el efecto que tuvo poner unas cuantas gotas del perfume sobre su levita azul, aquel perfume en que había trabajado dos años asesinando a las más bellas mujeres. Ni siquiera el padre de la última asesinada se salvo del efecto del perfume. Era tal la ternura y el amor que Grenouille inspiraba en el millonario Richis, que este último le ofreció que se quedará con él: Eres libre. Puedes hacer lo que quieras. Pero yo quiero que te quedes conmigo. He perdido una hija y quiero ganarte como hijo(...) Eres su hermano y quiero que seas mi hijo, mi alegría, mi orgullo y mi heredero(...) Por fin (Richis) apagó la vela de un soplo y salió de puntillas de la habitación(...) Grenouille permaneció acostado hasta que no oyó ningún ruido ni en lacasa ni en la ciudad. Cuando se levantó ya amanecía(...) Grenouille atravesó el jardín y escaló la muralla(...) fue a campo traviesa en dirección oeste, sin volverse a mirar ni una sola vez.(    Süskind, 2006: 242) Grenouille sabía que el padre de Laurie Richis tenía mucho dinero, pero aún así, este prefirió seguir su camino e irse sin advertir a nadie, de la misma manera en que ya lo había hecho en Montpellier.


Todo lo que hacía Grenouille tenía un fin. Como ya fue referido antes, el deseo de Grenouille fue en algún momento poseer la fragancia de la muchacha de la Rue des Marais, terminando por matarla pero sin poseer realmente su olor. Al llegar a Grasse, Grenouille deseó poseer la fragancia de una muchacha muy similar a la primera, y con una fragancia mucho más exquisita pero un poco inmadura. Grenouille  esperó  dos años viviendo en la cabaña e hizo todo el trabajo de la perfumería porque deseaba aprender las técnicas para extraerle la fragancia; y referirse la introducción a "algo distinto" quiere decir el deseo de Grenouille de conseguir las mejores fragancias de las mujeres más bellas: No, ahora pretendía apropiarse de la fragancia de la muchacha que jugaba detrás de la muralla, arrancársela como si fuera piel y convertirla en suya. ( Süskind, 2006:174)

martes, 22 de octubre de 2013

El Lector de Bernhard Schlink

El tema de este ensayo es la culpabilidad de Hanna.
Hipótesis: Proyección de la culpa alemana en Hanna
Bernhard Schlink nació el 6 de julio de 1944 en Bielefeld, Alemania. Es un escritor y un especialista en leyes que ha sido juez en el tribunal constitucional en Lander de Renania del norte y profesor de historia de derecho en la universidad Humbolt de Berlín. Es el autor de cuatro novelas policíacas protagonizadas por Selbst, acogidas con gran éxito del público y galardonadas con diversos premios;  las cuales lo llevaron a la fama desde su primera publicación en el año 1987. Luego publica El Lector, que fue bienvenida como un gran acontecimiento literario tanto en Alemania como en sus 30 traducciones y se convirtió en un extraordinario best-seller internacional, un clásico moderno. Schlink pertenece a la escuela literaria del postmodernismo, cuyas características se ven claras en su novela "El Lector", como por ejemplo que las verdades absolutas desaparecen y aparecen las afirmaciones relativas, sus novelas invitan a la duda y acerca de ellas, cabe cualquier opinión

La novela de B. Schlink, "El Lector" plantea cuestiones muy profundas como por ejemplo el amor imposible entre un joven adolescente y una mujer madura,  una defensa de la libertad y la dignidad personal; y una recreación del doloroso  y ambiguo sentir de la sociedad alemana ante su pasado nazi, y por ende, un proceso judicial con el nazismo como telón de fondo en busca de culpables por todo lo ocurrido.


Sesión 2:

En primer lugar me referiré al analfabetismo de Hanna, una especie de minoría de edad que no le permite actuar como una persona educada lo hubiese hecho.

Me referiré también a la culpabilidad alemana acerca de todo lo que ocurrió desde 1945; es decir, que acusar a otra gente no exime a toda la sociedad alemana de culpa por permitir todo esto. Esto lo argumentaré con la siguiente cita: 


“El Seminario empezó en invierno, y el proceso en la primavera siguiente… La palabra clave era Revisión del Pasado. Teníamos claro que hacían falta condenas  y en nuestro proceso de revisión y esclarecimiento queríamos condenar a la vergüenza eterna a aquella generación. Nuestros padres habían desempeñado papeles muy diversos durante el Tercer Reich. Algunos habían estado en la guerra, entre ellos dos o tres oficiales de la Wermacht y uno de la SS… Todos nosotros condenamos a la vergüenza eterna a nuestros padres, aunque sólo pudiéramos acusarlos de haber consentido la compañía de los asesinos después de 1945… Señalar a otros con el dedo no nos eximía de nuestra vergüenza. Pero sí la hacía más soportable, ya que permitía transformar el sufrimiento pasivo en descargas de energía, acción y agresividad. Y el enfrentamiento con la generación de los culpables estaba preñado de energía”
“Sin embargo, yo no podía señalar con el dedo a nadie,todas las culpas que se les pudiera achacar a los demás personas de mi entorno social no eran nada comparadas con las de Hanna… Era a ella a quien tenía que señalar con el dedo. Pero, al hacerlo, el dedo acusador se volvía contra mí. Yo la había querido. No sólo la había querido sino que la había escogido”.
Mee referiré por último al trabajo de los verdugos, que se asemeja mucho al de guardiana de campos de concentración, El trabajo de verdugo no se basa en el odio, sino que simplemente en hacer el trabajo bien. Generalmente, las guardianas de campos de concentración actuaban con mucha violencia y odio; pero esto no coincidía con el actuar de Hanna, que se asemejaba mucho más al trabajo de verdugo que al de una guardiana.
Tampoco los verdugos odian a los condenados a muerte y sin embargo, los ejecutan… No estoy hablando de la obediencia debida. El verdugo no obedece órdenes, simplemente hace su trabajo; no odia a las personas a las que ejecuta. Le son completamente indiferentes. Tan indiferentes, que le da los mismoo matarlas o no matarlas”… 

jueves, 17 de octubre de 2013

Reflexión ''El Lector''












Ejercicio escrito supervisado







The Mackay School
Bachillerato Internacional
Literatura Nivel Medio
Rodrigo Ignacio Breguel Gallaher
Código           000425-0003
Número de Palabras: 335


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Ejercicio escrito supervisado.
El Lector
Bernhard Schlink
300-400 palabras


            En función de la actividad oral interactiva,
1.    ¿Qué elementos del papel desempeñado por el contexto se le aclararon o se desarrollaron?
2.    ¿Cómo se desarrolló su comprensión de las consideraciones culturales y contextuales de la obra a través de la actividad oral interactiva?
3.    ¿Qué argumentos y contrargumentos le interesaron más ?
4.    ¿Encontró rasgos particulares en la forma de escribir el autor?
5.    ¿Qué nuevos aspectos de la obra le dio a conocer el planteamiento propio y de sus compañeros?
















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Con respecto al debate y a los argumentos en contra del tema acerca de la culpabilidad de Hanna, pude llegar a una conclusión personal acerca del tema, que sostiene que a pesar de todo lo que se puede decir a favor de que Hanna es culpable, yo creo que no es posible decir que ella sea inocente, pero sí que la culpa no radica en ella de la manera en que  nos quieren hacer creer los testigos, las otras enjuiciadas y el juez.
A pesar de que Hanna si haya cometido este crimen por omisión, es necesario fijarse en los factores que envuelven esta situación. Primero, Hanna representa en la novela a la sociedad más baja de Alemania y Europa en general, mientras que las demás acusadas podrían representar a los sectores con un nivel de educación más alto, por lo que es necesario preguntarse que cómo es posible que una persona analfabeta y sin educación sea más culpable que personas completamente capacitadas moralmente acerca de qué era lo que estaba ocurriendo.
Durante los procesos de enjuiciamiento como es en este caso "el proceso de Auschwitz", lo que buscaban los gobiernos al querer enjuiciar a todos quienes habían servido a las SS y por ende a Hitler, era encontrar culpables de algo que toda Alemania y Europa se debían hacer cargo y así librarse de la culpa que los individuos debían sentir por los asesinatos de millones de judíos de los cuales, reiterándolo, todos tenían la culpa. Los relatos de los testigos del incendio, es decir, lo que dijeron quienes vivían en el pueblo donde se encontraba la iglesia, no fueron escritos por Bernhard con el motivo de dar a conocer un simple testimonio que reforzara la culpabilidad de Hanna, si no que el motivo de aquello era que el pueblo que existía alrededor de la iglesia representaba a toda la población alemana y europea, quienes no hicieron nada para detener las muertes y al igual que Hanna, debería considerársele como un crimen por omisión.